lunes, 12 de mayo de 2008

Una tentativa excelente para un analgésico

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Estábamos tirados en el sofá azul del salón compitiendo por soltar la mayor tontería cuando se le ocurre soltarlo:
- “Pienso que los relojes deberían estar dotados de pilas más potentes, así avanzaría todo con mayor rapidez, ¿no crees?”
¡Joder! Llevaba un buen rato ingeniándoselas para hacer chascarrillos muy divertidos, ¿por qué coño tuvo que decir eso?
No lo sé, creería si el tiempo avanzara más deprisa que duele menos, que se cura antes, que termina definitivamente.


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boomp3.com
Habíamos quedado con una de esas chicas erasmus que no saben muy bien que hacen estudiando en un país que no es el suyo. Mi colega de la universidad la había conocido en el metro hace unos días, la defendió de un impertinente y ella se sintió halagada, intercambiaron e-mail y número de teléfono antes de separarse en la siguiente estación. Como apenas conocía a nadie en Madrid mi amigo pensó que sería una buena idea quedar los tres juntos para ir al cine. No recuerdo la peli, de las malas suelo olvidarme, pero recuerdo que comenzó con retraso y encima nos tragamos diez minutos de anuncios en dolby surround; aprovechamos para ir al baño y comprar palomitas por tandas, cuando le tocó ir a mi amigo la chica se interesó por mí y comenzó a hacerme todo tipo de preguntas a las que no estaba dispuesto a contestar. Por aquel entonces yo también era universitario y cursaba una carrera que me interesaba un pimiento, así que eso fue lo primero que le dije. Ella tenía un gran concepto de la vida universitaria y aun sin atreverse consideraba que estaba perdiendo el tiempo por lo que me recomendó que si no me gustaba lo que estaba haciendo eligiera otros estudios. Tiempo, disponía de él a manos llenas, ¿por qué no perderlo?, lo único que me interesaba era prorrogar mi existencia como estudiante, no conocía otro tipo de existencia y enfrentarme al mundo adulto con sus obligaciones, facturas y declaraciones de la renta me daba pavor. ¿Pero algo te gustará? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Qué te gustaría ser? Nada. ¿Nada? Nada, de verdad, nada de nada, preferiría no hacer absolutamente nada. Sentarme y esperar ¿Esperar qué? Nada, solo esperar. Después de esta conversación la muchacha me miraría con reservas durante el resto de la noche y las pocas veces en las que posteriormente volvimos a coincidir. Mentí.

Me gustaban un montón de cosas, me interesaba por un montón de cosas, hacía un montón de cosas que nada tenían que ver con mi próximo examen. Me gustaba saltarme las dos primeras clases para llegar antes que nadie a la videoteca y agarrar la tele del lado más oscuro, me gustaba cuando alguien que no conocía se acercaba por el pasillo y se hacía el simpático conmigo para que le prestara los apuntes que antes me habían prestado a mi, me gustaba ir a la biblioteca de filosofía y pedir libros que salieron por última vez de las estanterías cuatro años atrás, me gustaba subir hasta la azotea de la facultad de bellas artes y quedarme mirando hacia abajo y fantasear durante horas… Pero no lo disfrutaba, aunque me gustara, no lo hacía porque no ambicionaba nada con todo aquello, no quería ser nada, solo quería que el tiempo pasara deprisa para poder contabilizar un número de estadísticas mayor. Debería de este modo haberle contestado que lo verdaderamente me hubiera gustado ser es ser viejo; sí, ser viejo, un anciano, sentarme y no tener que esperar nada, sentarme en algo tan viejo como yo mientras el último sol del otoño me ayudaba a echar la vista atrás, mirar al pasado y plegar los labios socarronamente. Cuando eres viejo ya no tienes que preocuparte por como vivir, ya lo has hecho así que no tienes que preocuparte, no tienes que elegir las palabras adecuadas, no tienes que comportarte de la manera adecuada, no tienes que buscar cual es la manera adecuada… Tienes tú pasado, bueno o malo, a tu manera un greatest hits de la memoria con el que divertir a los conocidos y reforzar la constancia de lo que has sido y por lo tanto de lo que eres y de su certidumbre. En su momento me parecía una tentativa excelente para un analgésico, ser viejo solucionaba todos los problemas que se le vienen encima a un joven: no se puede dudar si a uno le gustará hacer aquello con lo que se va a ganar la vida, no, si ya te la has ganado; no tienes porqué esforzarte en ser mejor en eso que haces porque ya te has esforzado; no hace falta que intentes simpatizar con todos aquellos a los que piensas podrías caer bien, posiblemente ya sean tus amigos, si no están muertos o si no te odian; para qué tantos golpes en el pecho porque no encuentras a la chica de los chapines de rubí si a buen seguro nunca quiso estar contigo; por qué el miedo a no conseguirlo si ya no te queda tiempo para conseguirlo, a perderlo si ya lo has perdido…¡Jo! Estimaba que sería un método genial para alcanzar la felicidad, a cualquiera le correspondería la oportunidad de resolver cuanto tiempo debería durar su tiempo, cuanta vida dar por vivida. Teorizaba: gran parte de nuestra tendencia hacia el sufrimiento radica en la incapacidad de nuestros anhelos a manifestarse en la realidad, ambos, realidad y deseo permanecen sin tocarse en universos opuestos, el deseo fundamenta sus bases en una experiencia o una fantasía supuestamente placentera del pasado proyectándose y prolongándose en un hipotético futuro, pero la realidad está contenida en tiempo activo, no en el experimentado o en el proyectado, por lo tanto como el hombre no creo pueda evitar su inclinación al deseo ni a identificarse con lo deseado si anulara en la medida de lo posible esa proyección hacia el futuro menor sería la intensidad con la que sufre. La cosa era que entre mas cerca se estuviera del fin menos posibilidades tendría el deseo de proyectarse hacia delante. Sí, sí, merecía el Nobel o un honoris causa o un grammy latino, lo sé.

La gente no sería más feliz sabiendo que le queda menos por sufrir, que la cantidad de circunstancias por las que podría dolerse se ha visto reducida a la dimensión de sus esperanzas. No lo es. Si te rompes una pierna te rompes una pierna, da igual que te rompas la tibia que si te rompes la tibia, la rotula y el peroné, el resultado es el mismo, no puedes andar, al igual el dolor, si está duele, no importa que sufras porque has perdido a tus padres y tus hermanos en una guerra o que sufras porque te han echado del trabajo y no tienes huevos para decírselo a tu mujer, el sufrimiento es el mismo, lo único que cambia es su categoría ética.

Tampoco está tan mal, no es una buena teoría, no explica ni resuelve nada pero no es tan mala, a nadie se le ha ocurrido, algunos prefieren suicidarse o ignorar sus problemas, nadie ha pensado en envejecer para resolverlos, la mayoría opta por apuntarse a un gimnasio. Quién sabe, puede que la mejore, llevo rumiándola un par de semanas. Piensen por un momento que disponen de esas pilas más potentes en sus relojes, piensen que si pudieran adelantar las manecillas hasta el instante de conocer a la chica o al chico de sus sueños lo harían, sin dudar prescindirían del resto, del periodo intermedio. Piensen que cuando la chica o el chico de sus sueños les deje ustedes tomarían de nuevo su reloj y adelantarían el tiempo suficiente hasta que les doliera menos. Piensen que si el señor Tom Cruise me conociera podría proponerme hacer un remake futurista de Alatriste… Puede, puede también que ese tipo de pilas ya existan. Piensen por un momento que las pilas somos nosotros. Nosotros dictaríamos el tiempo. Piensen en ello.



5 comentarios:

arkadia dijo...

A mí no me sirven tus pilas, siempre pienso más en lo que podría haber hecho que en lo que quiero hacer. Tampoco sabemos el futuro como para perder nada por él. Lo mismo el chico perfecto no existe y lo único en lo que se resume tu vida son unos cuantos momentos agradables, sin grandes acontecimientos.

Avisame cuando la mejores :P Un beso.

Qcousas dijo...

Que ben!

Acabo de rematar as clases de matemáticas - hoxe machaquei aos meus alumnos/as cos sistemas de ecuacións -. Vexo que estás poñéndote ao día, xa van dúas entradas en menos dun mes...

As tres horas pasáronse voando e non teño tempo para rematar todo o que teño que facer pola mañá, porque teño que chegar a tempo a unha reunión na que de seguro o tempo volverase moi lento do aburrida que vai ser.

Semella que non controlo o tempo, que o meu reloxo avanza pola súa conta e non me chegan as horas, pero o meu tempo, o tempo da miña vida, organízoo eu e non espero a atoparme coas cousas, fago que sucedan sen máis - como ti ben dis -.

Un bico a destempo...desde Vigo, onde o tempo se revoluciona cada dous días e non deixa de chover, novamente.

Silvina dijo...

que bien te explicas y en cuantas palabras papi.
te quiero borrachin.
ven a buscarme siempre que yo me pondre el vestido verde, para nuestra vida.

Anónimo dijo...

Qué hacemos este fin de semana Manuel?

Anónimo dijo...

Casi todo lo que leo, creo que lo dijiste, lo enseñaste y lo escuché en recordables citas.En este momento pienso: " Lo que ni oido oyó ni ojos vieron,eso es lo bello, lo verdadero..."
-¡Cuidese!