jueves, 10 de julio de 2008
Nico o cómo ser un gato de caricatura
miércoles, 2 de julio de 2008
Momentánea recesión emotiva de la felicidad

boomp3.com
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Hace tiempo escribí a una amiga ironizando sobre las célebres crisis que sufrimos los tipos creciditos como yo en época de cumpleaños, presumía de una presunta inmunidad otorgada al convivir con la señora de todas las crisis desde que tenía edad para afeitarme. Ambas, inmunidad y permanencia, las considero falsas.
Hoy en el autobús de regreso a Madrid aprecié lo bien que había disimulado mi tristeza durante todo el día, acaso se notó hacia el final, aunque bien pudo pasar por un momentáneo enojo porque no necesité aclarar mi súbito silencio. Pero lo malo de darse cuenta de lo bien que lo has hecho es que dejas de creer en lo estás haciendo, dejas de creer que no te afecta, que ya te has acostumbrado… y por tanto dejas que la crisis comience a creer en ti.
Habitualmente la gente cuando se le confía un momento chungo de nuestra vida tiene a mano unas palabras de ánimo, consejo o cualquier otro tipo de replica positiva con la finalidad de hacernos ver que no merecemos tanta tristeza como nosotros pretendíamos. Pareciera que se avergüenzan de nuestro desaliento, de nuestra debilidad, pareciera que debiéramos en toda circunstancia lucir una sonrisa permanente, una sonrisa que pueda hacerles olvidar que ellos también sufren un cachito del día cada vez que se levantan. Y eso sería lo idóneo porque así no tendríamos que dar explicaciones de ninguna clase, ni que buscar una causa razonable a nuestra desdicha, ni que añadir antes de los adioses un propósito de enmienda… Pero a veces solo se puede fingir lo que nos sale de dentro, y lo que nos sale es que estamos jodidos, tan jodidos que no nos apetece que nos vean tan jodidamente jodidos, lo suficiente como para no poder estar de otra forma. En estos casos disimular nos sale fatal y en un buen número de ocasiones acabamos capitulando y compartiendo nuestra desdicha con el prójimo.
No sé lo que esperan ustedes de los demás en dadas las circunstancias pero lo único que yo no querría es que trataran de alentarme o de resolver mi desaliento a golpe de argumentos en contra. La tristeza como viene se va, es una cuestión de creencia, si lo hacemos bien seremos capaces de fingir que somos capaces de ignorarla, si la ignoramos es como si no existiera, y si no existe no hay razón por la que estar alicaído. Entonces comenzamos a hacerlo mal, como no hay ninguna razón se la buscamos, y al buscarla descubrimos que estamos fingiendo, descubriéndolo perdemos la fe y al perderla dejamos de ignorar la tristeza. Tan pronto como viene se va.
La tristeza forma parte de nosotros, no depende de los acontecimientos para surgir sino para despertarse, medrar; son las palabras, (nuestro intento por verbalizarla, comprenderla, allanarla), quienes desarrollan su estado de continuidad en el tiempo, la crisis. Las palabras forman también parte de nosotros y están presentes todo el rato por lo que conseguiríamos acabar bastante jodidos si, gracias a la madre que parió el diccionario, no cohabitaran multitud de palabras diferentes, de las cuales muy bien podríamos desterrar la palabra crisis por algún que otro eufemismo como hacen los políticos, pongamos: momento de recesión emotiva de la felicidad, o desaceleración parcial de la alegría, o descenso de las expectativas del crecimiento fundamental de la diversión, o el que fuere capaz de permitirnos volver a fingir que ésta no existe, de creer que al final nos tocará ese pedazo de felicidad que andamos esperando.
jueves, 26 de junio de 2008
Inciso
Esto daría para un post completito pero son las seis de la mañana y me quiero ir a dormir así que lo voy a despachar en un pis pas. Si tienen una pistola en la cómoda de su dormitorio como cualquier ciudadano norteamericano medio no duden en utilizarla cuando vean a un tío con pinta de ir a tomar decisiones a la Fox España sobre que estudio de doblaje es el más indicado para destrozar mi serie favorita del momento; yo les reembolsaré las balas gastadas. Señores de estudiodedoblaje.com: ¡No se puede hacer peor! ¡No! No se puede arruinar la construcción de un personaje tan extraordinario como lo es Dexter Morgan, que le habrá llevado su tiempo y esfuerzo al genio de Michael C. Hall, porque a un tal enchufado I.J. después de la decimosexta le dijeron que por fin podría utilizar toda la basura que aprendió en la escuela de actores por correspondencia sin riesgo (de su integridad) a que le reconocieran por la calle. No señor, la voz de Michael C. Hall es dos tercios el personaje: grave, obscura, hipnótica, turbadoramente pausada, bla, bla, bla, algo así como la que debería utilizar un asesino en serie que invita a donuts todas las mañanas en el departamento de policía de Miami. Pero en España esto nos trae sin cuidado, de todos modos, jo jo, estamos acostumbrados, psicópatas o generales del ejercito, si siempre tienen el mismo tono de voz que el de un chaval de instituto para qué luego romperse la cabeza en tonterías! si somos capaces de fastidiar nuestras propias producciones somos también capaces de arruinar el trabajo de los demás! ¡Ni Paz Vega doblándose a sí misma podría haberlo hecho peor!
Y qué me dicen del personaje encantador y sexy que es Debra Morgan empobrecido por una indiferente voz femenina en español a la categoría de secundaria de última hora en superproducción made in Rumania, y el contundente sargento Doakes degradado al de un ordinario “cualquiera”, y el pervertido Masuka a a a a a…aaah! Sí, soy fan para los que todavía no saben de qué va ésto. Soy fan de Dexter y ayer me tocaba calentar sofá hora tras hora porque tengo una vida de mierda y cuanto más lo pienso menos ganas me dan de cambiarla… España Directo, Diario de Patricia, Alemania-Turquía, coño, Dexter (gritos de indignación), El Hombre sin sombra, Dexter (todavía sin creérmelo del todo), Caiga Quien Caiga, Dexter (a punto de suicidarme), Buenafuente, el porno del canal 7, el porno del canal 33, el porno del canal porno, Buenafuente, Roma (rizando el rizo), The Office…
Seres humanos del canal Cuatro hoy he recibido una gran impresión al imaginar como una de las series más premiadas de los últimos tiempos habrá decepcionado a tantos y tantos espectadores que después de su inusitada promoción alimentaron inimaginables expectativas. Gracias por cargarse un buen producto de televisión, gracias por cargarse a su audiencia, gracias por cargarse la inspiración que es Dexter para las generaciones futuras en la búsqueda de nuevos “oficios”…. Gracias por hacerme recaer en la lectura.
miércoles, 11 de junio de 2008
Presentaciones
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boomp3.com
No es que tenga una gran experiencia en la relación con los demás, a veces hablo demasiado y otras ni siquiera abro la boca, nunca tuve muy claro cuando es el momento adecuado para despedirse sin aparentar que pretendo deshacerme de una compañía incomoda o sin aparentar que espero más de lo que un primer encuentro puede ofrecer, tampoco si debo continuar con un tema de conversación que no me interesa pero sí al resto, no sé cómo si continua callarme, asentir o imitarles y no sé cómo ser educado al interrumpir o cómo seguir siéndolo cuando sin atreverme a hacerlo es el momento adecuado para ello; no es fácil y no tengo ni idea, pero presumo que a la hora de las presentaciones muy pocos la tienen.
Resulta relativamente sencillo pensar que uno se conoce bastante bien a sí mismo y por ende que puede llegar a conocer a los demás aplicando el mismo procedimiento, la cosa es que casi nadie se conoce. Nos gusta causar buena impresión, por lo menos a mí me gusta causarla, sobre todo cuando te presentan a alguien que todavía no sabe de que pie cojeas, y como no lo sabe sería descortés informarle porque seguro espera algo mejor de ti, y como es seguro que lo espera dispones justo antes del intercambio natural de saludos de entre diez y cincuenta segundos para fabricar una buena cabecera que resuma sinópticamente lo que sí puede esperar.
Las cabeceras están ideadas para emperifollar la incomodidad de los títulos de crédito, por otra parte inevitables: cómo era que te llamabas? ah perdona y qué haces? trabajas qué tipo de trabajo? bueno y tienes hermanos? una hermana vale dónde vives? te apetece tomar algo? no pues vaya hace calor eh? te has leído ese libro has visto esa película te gusta el café? qué quieres hacer? háblame de ti! Ufff… A no ser que seas Chris Martin y puedas regodearte en cada respuesta lo idóneo sería salpicar toda esta demanda informativa con un electrizante tema musical y un llamativo montaje. Así que si no eres una estrella del pop o el propio David Lynch abstente de intros como la de Twin Peaks.
Nunca habría que caer en el plano opuesto, ir de sobrado a lo Smallville porque luego no nos alcanza ni la clase ni el presupuesto, además sería contraproducente que nos tomaran por adolescentes a nuestra edad. Tampoco ya más adultas servirían la de C.S.I. por agresiva ni la de Californication por asemejarse excesivamente a un anuncio de Calvin Klein.
Debería reducirse a algo conciso, ingenioso y divertido como en The It Crowd pero sin ganarnos de una el apelativo freak, algo como la cabecera de The Office, música tomando ritmo, presentación del espacio, personajes y todo ello después de un buen chiste introductorio de minuto y tres cuartos. Es una estupenda manera de captar adeptos y bueno, de desviar la atención. En casos de necesidad conviene utilizar la intro de Cómo conocí a vuestra madre, casi siempre da buen resultado, eso sí, la primera anécdota que cuentes debe estar bien lograda porque se trata de enganchar y de que dure; en el momento que los tengas engatusados, a los cinco minutos, puedes soltar de sopetón una cabecera de apenas doce segundos, la musiquita molona e inmediatamente continuar con la sublime anécdota mientras intercalas los créditos; lograrías casarte con la chica y ni se daría cuenta de que en realidad no trabajas como agente doble para el gobierno de Pakistán.
Pero está en manos de la clase de persona que seas, hay gente seria por ahí que prefiere tomarse las cosas con un poco más de sofisticación y creo que Prison Break para los fanáticos de los cliffhangers psicológicos y Roma para los monumentalistas son dos buenos ejemplos.
Particularmente me decanto por las obras maestras, nada más cruzarnos la mirada, el extraño/a y yo, dios sabe que propongo el mayor desafío audiovisual de la historia de la televisión, en este caso, de las relaciones humanas. Dependiendo también de mi estado de ánimo; hay periodos en los que te sientes un tipo tan duro que serías capaz de comenzar a fumar dos cajas de montecristos al día y entonces piensas en Los Sopranos mientras miras por la ventanilla del autobús. Hay otros periodos más oscuros, interrogantes, en los que no te apetece hablar más de la cuenta, en esos adoptas una actitud misteriosa, son días de Expediente X. Pero sobre todo si quieres impresionar, si quieres dejarles con un palmo de narices, conseguir que despidan a tu jefe, montarte un trío, que tu mamá se sienta orgullosa de ti… hazte un desayuno como el de Dexter. Y si todavía no estás contento y aspiras a desnaturalizar todas tus insuficiencias de un solo golpe cúrrate la maravilla que es la intro de Six Feet Under. Aunque esté fuera de tus posibilidades merece la pena intentarlo, aún saliendo mal habrás despertado tantas expectativas en minuto y medio que les importará un pimiento que en realidad hables y actúes como un gilipollas, regresarán a sus hogares con la sensación de haber conocido a una persona extraordinaria que tan solo está pasando una mala racha.
No hay día que deje pasar la oportunidad de intentarlo, lo malo que a mi no me sale ni el pajarraco, por muchos Thomas Newman que haya escuchado, por muchas pelis de Wong Kar Way que me haya tragado, es inútil, después de varios intentonas al final termino por enchufar un burdo remedo de Cheers, con sus fotitos nostálgicas, la melodía entrañable, entrañable… por si cuela. La mayor de las veces no cuela y tienes que cambiar de tercio lo más discretamente posible, pasarte al bando cómico antes de que se den cuenta que tienen una cita súper importante a las ocho de la mañana del día siguiente y cambien de canal.
Este tipo de maniobras suelen ocasionar algunos inconvenientes puesto que la urgencia por arreglar las cosas puede hacernos perder nuestro punto de referencia con la realidad y lo que en principio juzgamos a todas luces gracioso únicamente tal vez lo sea solo para nosotros. Antes de que degenere en el patetismo de un Matrimonio con hijos correspondería comprimir el número de elementos propensos a molestar a unos mínimos razonables, a uno, dos acaso, un tío calvo, en bicicleta, por eso eliges Get a Life, por su bajo coste y porque es uno de esos chistes que aun viéndolos mil veces siempre te provocan una sonrisa.
Parece una soberana idiotez lo que estoy diciendo pero escoger la cabecera que te va a representar durante el tiempo que dura un primer encuentro podría llegar a determinar tu comportamiento en lo sucesivo. Me explico: no es lo mismo comenzar con un “que tal colega?” que hacerlo con un “encantado de conocerte”, cada detalle afianza la imagen que al otro le posibilita reconocernos y pensar en nosotros, por lo que entre más detalles se encaminen en una misma dirección mayores probabilidades tendremos de acumular un número de reconocimientos lo suficientemente grande que impida a nuestro share bajar del 20%, lo contrario supondría incurrir en una crisis general de autoestima. Como esclavos de las audiencias que somos si en su momento nos inclinamos por un “qué tal colega?” con posterioridad debemos continuar actuando de modo que nuestra conducta subsiguiente encaje con la clase de tío que soltaría ese primigenio “qué tal colega?”, porque justo eso es lo que esperan de nosotros, eso les gusta, hace las cosas más fáciles, y a nosotros nos gusta que les guste, nos hace las cosas más fáciles. Cuantas veces habrás tenido que engullir la maldita pizza con anchoas porque en el primer encuentro los otros fueron quienes eligieron los ingredientes y luego te preguntaron: “está bien así, no?” Como te iniciaste con un “encantado de conocerte” más tarde no podías soltar: “odio las anchoas”, te conformaste con un: “vale”. Por esta razón debemos poner especial cuidado a la hora de las presentaciones en elegir una cabecera que no sea incomoda, porque a buen seguro arrastraremos esa imagen durante el resto de la temporada.
- Si yo de verdad pudiera elegir una en vez de improvisarla forzado por las circunstancias sin duda elegiría la de Doctor en Alaska, tan descriptiva y sencilla como un alce paseando por las calles desiertas de una ciudad.
¿Cuál elegirías tú?
sábado, 24 de mayo de 2008
PERversos de PERversión
No logro identificar ninguno de los sonidos que emite, está frente a mí y me habla, puedo imaginarme las palabras empalidecidas alrededor de su boca blanca, de su lengua blanca, de su piel blanca, pero no puedo distinguirlas.
Tardo demasiado tiempo en reaccionar.
El señor empleado de metro de Madrid está más que acostumbrado a tropezar con tipos como yo por eso no pierde la calma e insiste amablemente para que abandone la estación. En la calle vuelvo a comprobar si la batería de mi mp3 se mantiene en las dos rayitas, después de eso solo necesitaría que volviera a llover, la lluvia asusta a la gente, cuando llueve se pliegan sobre sí mismos y dejan de preocuparse por los demás, caminar así es mucho más fácil.
El jueves me levanté con resaca sino todo hubiera sido más divertido. Lo peor de un día después de una noche bebiendo es tardar demasiado en decidirse a pedir la primera copa, después de un par de cocacolas la tristeza se ha instalado tan eficazmente dentro de tu disco duro que cuando te has decidido el alcohol ya ha dejado de ser terapéutico.
Había quedado con Cris para repartir los primeros ejemplares de PERversión que habían llegado de Zaragoza. A decir verdad estuve exhibiendo una indolencia sin límites respecto al proyecto durante meses pero los últimos días antes del maquetado final y gracias a la perseverancia de Cris logré entusiasmarme por el tema, y de estar fuera del segundo número pasé a colaborar con dos trabajos con lo cual me hacía especial ilusión tener entre las manos un ejemplar físico de la revista. A todos nos seduce la idea de ver nuestros trabajos publicados, aunque tengas que publicártelos tú mismo, y yo no era menos.
Esta es una de mis aportaciones. Un minicomic sin palabras.

No es que me crea Moebius ni esto es Arzach pero espero que se entienda. A la jefa le gustó, supongo porque ella es la protagonista. De todos modos dispongo de un texto que todavía no he escrito ligado al dibujo. Dirijanme un buen y afectuoso número de peticiones porque me cuesta coger el boli.
Siempre he tenido nulas dotes para cualquier tipo de comercio, hasta el gratuito, por eso cedí toda la responsabilidad de promocionarnos a la pobre Cris. Al poco, y después de comprobar que el asunto colaba, la gente nos atendía con verdadera atención, intenté crecerme e intervine en dos o tres ocasiones sin aportar gran cosa. Malasaña es un magnifico barrio para esta clase de publicaciones, desde hace unos años es una de las zonas de Madrid que representa mejor la actualidad cultural y el cambio de tendencias. Uno de estos cambios deseo sea la recuperación de la publicación casera, el arte del aficionado para el no tan aficionado. En los años ochenta, recién salidos de la represión del franquismo cualquier persona con un mínimo de inquietudes sentía la necesidad de reunirse con su grupo de amigos y hacer algo más en común que apiñarse los viernes por la noche en el bar de la esquina. Esas personas dibujaban, escribían, fotografiaban… otra manera de hablar, de comunicarse, y como todo lenguaje también éste requería de un receptor, de un interlocutor, el modo no profesional más directo de llegar hasta ellos era mediante el fanzine.
Hoy por hoy, en la época de las comunicaciones multimedia, internet y demás, el papel impreso ha perdido vigencia, la gente ha encontrado nuevas maneras de expresarse y llegar a los demás de un modo más efectivo y económico. Pero hay que tener en cuenta que por lo común los trabajos publicados a través de páginas web, blogs, etc. suelen hacerse a título personal, individualmente y en cambio los fanzine no tienen en absoluto sentido sino es por medio de una colaboración entre varias personas. Justo ese espíritu participativo es el que intenta rescatar PERversión.
¿Qué es PERversión? Cristina cuenta que estando en Inglaterra estudiando a tres chicas durante una noche psicotrópica se les ocurrió la idea de asociarse artísticamente. Una de ellas era la propia Cristina. Pero PERversión nace realmente en Madrid.
Había un concierto de jazz y Cris dibujaba. Resultaba curioso porque la sala estaba prácticamente abarrotada, todo el mundo pendiente de sus copas y del escenario mientras ella se mantenía concentrada en captar las figuras espasmódicas de los músicos. La observé durante unos minutos y luego me acerqué. Le pedí ver sus dibujos y ella me ofreció su cuaderno prefabricado. Lo hojeé durante un rato sin decir nada, al devolvérselo le pregunté si quería hacer un comic conmigo. Aceptó. En seguida reconduciría mi entusiasmo a un proyecto diferente que rumiaba desde hace tiempo, el diseño, producción y publicación de un fanzine orientado a la expresión gráfica. Cuando salió el número uno nuestras ambiciones alcanzaban niveles de cómo poco provocar un nuevo movimiento social y cultural. Pasaron dos años ambicionando.
Me gustaría que le echarais una ojeada y luego comentarme que os ha parecido. La versión digital es ésta:
http://perversionthefunzine.blogspot.com/
Si queréis contactar con nosotros bien sea para colaborar con vuestras ideas o proyectos bien para criticarnos o insultarnos también os dejo nuestro e-mail:
perversion.thefunzine@gmail.com
Repartimos un considerable número de ejemplares por algunos comercios del barrio de Malasaña, bares, librerías, peluquerías… si ves uno no lo dudes, agárralo antes de que te lo quiten. En breve también los que seáis de Barcelona, Zaragoza, Sevilla, Londres o Ámsterdam tendréis la posibilidad de haceros con algún ejemplar. También podéis solicitármelos a mí directamente, de momento conservo un puñadito. En fin, ¡esto marcha!
Uno de los locales donde repartimos media docena de ellos es El 45 de Pelayo, donde os insto a degustar cualquiera de sus excelentes y económicos platos. Está en la misma calle Pelayo, mismo número, en Chueca. El bueno de Joaquín que se había unido a nosotros, siempre dicharachero e hipersociable, centralizó la atención emitiendo toda clase de bromas e ingenios, en parte por él, porque es divertido y hace reír a la gente, en parte porque los regentes del negocio son encantadores y nos abrumaron con su amabilidad, recibimos la invitación a probar una delicatessen consistente en melocotones rellenos de atún y caviar. Después de cenar nos despedimos de Joaquín que tenía que ir a buscar a Olga al aeropuerto prometiéndonos reunirnos la siguiente semana en la que casi simultáneamente se celebran nuestros cumpleaños. Un poco cansados, Cris y yo con las mochilas a un tercio de su capacidad originaria no teníamos más ganas de seguir distribuyendo la revista. Acabamos en un concierto de jazz de unos chicos fantásticos que Cris había conocido unos días atrás, no tienen nombre de grupo así que no puedo hacerles publicidad. Eran muy buenos. La gente bailaba jazz, disfrutaba escuchándoles y lo sentía. Nada que ver con el jazz de conservatorio aburrido y pedante al que nos tienen acostumbrados ni con el jazz-pop facilón de caraduras como Saint Germain o Manu Dibango. Por supuesto allí también repartimos la revista entre los clientes, con relativo éxito, por poco consigo otro anunciante para PERversión. Mientras pedía un par de copas conocí al dueño del local, un señor de unos indefinidos cincuentaytantos que lucía una buena melena. Le pregunté sobre el autor de los cuadros que tenían expuestos, había reconocido la manera de trabajar de mi amiga Marina, que utiliza editores de imagen para descomponer fotografías mediante fractales y supuse que serían de ella, pero para mi sorpresa pertenecían a una estudiante francesa llamada Monique. Algunos de los trabajos eran casi idénticos a los que yo había visto en casa de Marina. El dueño me prometió ponernos en contacto para que ambas se conocieran y de ahí comencé a venderle la revista y terminé por adjudicarme la labor de representante de artistas.
Por su lado Cris, infatigable, volvía a dibujar, como hace años, los movimientos sobre sus instrumentos de los músicos de jazz.
Nunca haremos ese comic.
lunes, 12 de mayo de 2008
Una tentativa excelente para un analgésico
Estábamos tirados en el sofá azul del salón compitiendo por soltar la mayor tontería cuando se le ocurre soltarlo:
- “Pienso que los relojes deberían estar dotados de pilas más potentes, así avanzaría todo con mayor rapidez, ¿no crees?”
¡Joder! Llevaba un buen rato ingeniándoselas para hacer chascarrillos muy divertidos, ¿por qué coño tuvo que decir eso?
No lo sé, creería si el tiempo avanzara más deprisa que duele menos, que se cura antes, que termina definitivamente.
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Habíamos quedado con una de esas chicas erasmus que no saben muy bien que hacen estudiando en un país que no es el suyo. Mi colega de la universidad la había conocido en el metro hace unos días, la defendió de un impertinente y ella se sintió halagada, intercambiaron e-mail y número de teléfono antes de separarse en la siguiente estación. Como apenas conocía a nadie en Madrid mi amigo pensó que sería una buena idea quedar los tres juntos para ir al cine. No recuerdo la peli, de las malas suelo olvidarme, pero recuerdo que comenzó con retraso y encima nos tragamos diez minutos de anuncios en dolby surround; aprovechamos para ir al baño y comprar palomitas por tandas, cuando le tocó ir a mi amigo la chica se interesó por mí y comenzó a hacerme todo tipo de preguntas a las que no estaba dispuesto a contestar. Por aquel entonces yo también era universitario y cursaba una carrera que me interesaba un pimiento, así que eso fue lo primero que le dije. Ella tenía un gran concepto de la vida universitaria y aun sin atreverse consideraba que estaba perdiendo el tiempo por lo que me recomendó que si no me gustaba lo que estaba haciendo eligiera otros estudios. Tiempo, disponía de él a manos llenas, ¿por qué no perderlo?, lo único que me interesaba era prorrogar mi existencia como estudiante, no conocía otro tipo de existencia y enfrentarme al mundo adulto con sus obligaciones, facturas y declaraciones de la renta me daba pavor. ¿Pero algo te gustará? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Qué te gustaría ser? Nada. ¿Nada? Nada, de verdad, nada de nada, preferiría no hacer absolutamente nada. Sentarme y esperar ¿Esperar qué? Nada, solo esperar. Después de esta conversación la muchacha me miraría con reservas durante el resto de la noche y las pocas veces en las que posteriormente volvimos a coincidir. Mentí.
Me gustaban un montón de cosas, me interesaba por un montón de cosas, hacía un montón de cosas que nada tenían que ver con mi próximo examen. Me gustaba saltarme las dos primeras clases para llegar antes que nadie a la videoteca y agarrar la tele del lado más oscuro, me gustaba cuando alguien que no conocía se acercaba por el pasillo y se hacía el simpático conmigo para que le prestara los apuntes que antes me habían prestado a mi, me gustaba ir a la biblioteca de filosofía y pedir libros que salieron por última vez de las estanterías cuatro años atrás, me gustaba subir hasta la azotea de la facultad de bellas artes y quedarme mirando hacia abajo y fantasear durante horas… Pero no lo disfrutaba, aunque me gustara, no lo hacía porque no ambicionaba nada con todo aquello, no quería ser nada, solo quería que el tiempo pasara deprisa para poder contabilizar un número de estadísticas mayor. Debería de este modo haberle contestado que lo verdaderamente me hubiera gustado ser es ser viejo; sí, ser viejo, un anciano, sentarme y no tener que esperar nada, sentarme en algo tan viejo como yo mientras el último sol del otoño me ayudaba a echar la vista atrás, mirar al pasado y plegar los labios socarronamente. Cuando eres viejo ya no tienes que preocuparte por como vivir, ya lo has hecho así que no tienes que preocuparte, no tienes que elegir las palabras adecuadas, no tienes que comportarte de la manera adecuada, no tienes que buscar cual es la manera adecuada… Tienes tú pasado, bueno o malo, a tu manera un greatest hits de la memoria con el que divertir a los conocidos y reforzar la constancia de lo que has sido y por lo tanto de lo que eres y de su certidumbre. En su momento me parecía una tentativa excelente para un analgésico, ser viejo solucionaba todos los problemas que se le vienen encima a un joven: no se puede dudar si a uno le gustará hacer aquello con lo que se va a ganar la vida, no, si ya te la has ganado; no tienes porqué esforzarte en ser mejor en eso que haces porque ya te has esforzado; no hace falta que intentes simpatizar con todos aquellos a los que piensas podrías caer bien, posiblemente ya sean tus amigos, si no están muertos o si no te odian; para qué tantos golpes en el pecho porque no encuentras a la chica de los chapines de rubí si a buen seguro nunca quiso estar contigo; por qué el miedo a no conseguirlo si ya no te queda tiempo para conseguirlo, a perderlo si ya lo has perdido…¡Jo! Estimaba que sería un método genial para alcanzar la felicidad, a cualquiera le correspondería la oportunidad de resolver cuanto tiempo debería durar su tiempo, cuanta vida dar por vivida. Teorizaba: gran parte de nuestra tendencia hacia el sufrimiento radica en la incapacidad de nuestros anhelos a manifestarse en la realidad, ambos, realidad y deseo permanecen sin tocarse en universos opuestos, el deseo fundamenta sus bases en una experiencia o una fantasía supuestamente placentera del pasado proyectándose y prolongándose en un hipotético futuro, pero la realidad está contenida en tiempo activo, no en el experimentado o en el proyectado, por lo tanto como el hombre no creo pueda evitar su inclinación al deseo ni a identificarse con lo deseado si anulara en la medida de lo posible esa proyección hacia el futuro menor sería la intensidad con la que sufre. La cosa era que entre mas cerca se estuviera del fin menos posibilidades tendría el deseo de proyectarse hacia delante. Sí, sí, merecía el Nobel o un honoris causa o un grammy latino, lo sé.
La gente no sería más feliz sabiendo que le queda menos por sufrir, que la cantidad de circunstancias por las que podría dolerse se ha visto reducida a la dimensión de sus esperanzas. No lo es. Si te rompes una pierna te rompes una pierna, da igual que te rompas la tibia que si te rompes la tibia, la rotula y el peroné, el resultado es el mismo, no puedes andar, al igual el dolor, si está duele, no importa que sufras porque has perdido a tus padres y tus hermanos en una guerra o que sufras porque te han echado del trabajo y no tienes huevos para decírselo a tu mujer, el sufrimiento es el mismo, lo único que cambia es su categoría ética.
Tampoco está tan mal, no es una buena teoría, no explica ni resuelve nada pero no es tan mala, a nadie se le ha ocurrido, algunos prefieren suicidarse o ignorar sus problemas, nadie ha pensado en envejecer para resolverlos, la mayoría opta por apuntarse a un gimnasio. Quién sabe, puede que la mejore, llevo rumiándola un par de semanas. Piensen por un momento que disponen de esas pilas más potentes en sus relojes, piensen que si pudieran adelantar las manecillas hasta el instante de conocer a la chica o al chico de sus sueños lo harían, sin dudar prescindirían del resto, del periodo intermedio. Piensen que cuando la chica o el chico de sus sueños les deje ustedes tomarían de nuevo su reloj y adelantarían el tiempo suficiente hasta que les doliera menos. Piensen que si el señor Tom Cruise me conociera podría proponerme hacer un remake futurista de Alatriste… Puede, puede también que ese tipo de pilas ya existan. Piensen por un momento que las pilas somos nosotros. Nosotros dictaríamos el tiempo. Piensen en ello.
miércoles, 7 de mayo de 2008
estupidoautorpuntocom

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Hoy no he tenido un buen día, ayer no tuve un buen día, y probablemente mañana no tenga un buen día. Sería bueno si pudiera quedarme las veinticuatro horas de un mal día metido en la cama, bien dormidito, hasta que pasara de largo. Pero no es tan sencillo, nunca te deja pasar de largo, alguien o algo en algún lugar de no sé dónde te obliga a hacer una nueva muesca en el calendario con tu nombre, ¿ves? Ahí vino; y después, como siempre buscas hacerte con un sitio frente a toda esa gente que hierve y pugna por existir alrededor, toda esa gente que miras ahora y odias, sin excepción, porque cuando uno tiene un mal día se mira a la gente y se odia por norma, a todos excepto al rodolfo chikilicuatre estonio y a las chicas con una depresión en el escote de más de doce centímetros.
Hay que tener mucho cuidado con las personas cuando tienen un mal día, no paran de ocasionar desorden y más desorden, caminan absortos, inflamables, con el ceño fruncido y los hombros dilatados como retando a los demás a chocar contra ellos. Cuando uno tiene un mal día no debería estarle permitido salir a la calle, ni recibir llamadas, ni poseer armas de destrucción masiva. ¿Se imaginan al tipo encargado del botón rojo con un mal día?, esa gente debe estar hecha de otra pasta, con otro modelo de perspectiva, más amplia quizá, bien en su instinto de conservación bien en su concepto de ser humano. Yo no podría encargarme de ese trabajo, aunque me dieran una televisión y un lápiz para fabricarme mis propios crucigramas. Sin ser una mala persona y arrepintiéndome de inmediato a buen seguro apretaría ese botón media docena de veces cada mes.
No tengo un buen día, pero gracias a Google tengo un blog y puedo contarlo. Hace unos meses yo no imaginaba para qué diablos podría servir un blog, tampoco en este momento lo tengo muy claro, no obstante a estas alturas ya he visto unos cuantos y casi todos van de lo mismo, hasta los temáticos. La gente anda por ahí con días malos, con el cerebro cociéndoles viejas ansias, averiguando culpas de otros, cebando soledades… no es extraño que antes de acostarnos nuestros pensamientos hayan alcanzado tal volumen que si la computadora no encendiera concluiríamos por regurgitarnos las miserias en voz alta frente al espejo. Es muy recomendable disponer de un blog, entretiene bastante, de hecho, yo no recuerdo para qué diablos utilizaba el ordenador antes de tener un blog.
En un relativo “hace poco tiempo” casi nadie daba demasiada importancia a las páginas web, pero en unos años si querías ser alguien o vender algo tenías que presumir de una web propia. La trascendencia real de internet ha aumentado considerablemente el valor de todo lo alojado en el ciberespacio por dos motivos: información libre y accesibilidad. En la historia de la cultura universal hay un antes y un después marcado por la revolución tipográfica. Los chinos o Gutenberg, pero el invento de la imprenta supuso sacar a la calle la información adquirida cultural o científicamente por el hombre a través de los siglos y a la cual solo podían acceder unos pocos. Con las letras al alcance del tendero de turno la educación, a paso de tortuga, eso sí, dejó de ser un privilegio para convertirse en una necesidad social del individuo.
Desde los inicios de internet se han desplegado diferentes formas expresivas que posibilitaban al usuario plasmar sus opiniones, bien sea mediante foros, diarios online, chats, etc. El siglo XX ha supuesto no sé cuantas guerras ganadas, una: la de la pluralidad y la libertad de información. No solo se puede acceder a ella sino que además se puede hacer a través de diversas fuentes. El disponer de diferentes versiones de un hecho estimula la elaboración de opiniones individuales, así y de la mano nos viene añadida la libertad de opinión. Internet supone otra revolución cultural porque además de ampliar el acceso a la información también elimina el monopolio de los “impresores” a la hora de transmitirla. Si después del invento de la imprenta la cultura dejó de ser prerrogativa de unos pocos, gracias a internet ser transmisor de ésta ha dejado también de ser el privilegio de unos pocos.
Pronto, sino ya, la palabra blog estará a la orden del día, con cada vez superior repercusión y poder mediático. La noticia, por ejemplo, poco a poco cambia de manos, del profesional del medio pasa al testigo anónimo; en la guerra de Irak se ha dado el caso de gente buscando antes la actualidad en los blogs de ciudadanos iraquíes y los militares que en los periódicos o en las cadenas de televisión.
Los grandes medios poco a poco se han dado cuenta de su importancia y saben que si quieren seguir controlando la emisión informativa deben aglutinar en su bando la mayor cantidad posible de corrientes de opinión, las de esta nueva progenie, la del myspace y blogger, tan difícil de homogeneizar, pero manejable gracias al recurso de la publicidad masiva.
¿Quién sabe? No solo la manera de concebir el periodismo esté cambiando, sino también la idea de la literatura como acto creativo de un autor con nombres y apellidos, incluso las relaciones entre personas… y bueno, no sé, yo solo tengo un mal día, por eso estoy escribiendo. Háganse con un blog, seremos más en la próxima fiesta de blogueros.
viernes, 18 de abril de 2008
In-humano

El silencio es algo que no te esperas. Toda tu vida esperando llegar a ser alguien y de repente...
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Es tarde ya, llevas día y medio de adelanto pero no ha servido de nada, solo estás más cansado. Llovía fuerte hace un rato, dejaste de caminar para buscar refugio y fue ahí donde te diste cuenta que habías olvidado el mp3 en casa. Ahora te gustaría escuchar a Neil Young, hace semanas que solo escuchas a Neil Young, compulsivamente. Intentas cantar alguna canción del genial “Freedom” pero no puedes cantarlas porque no las recuerdas, solo si las escuchas, solo con el tipo cantando en tus orejas también puedes cantar. Sin el mp3 estás vendido. Desde los veintitantos luchando contra esta clase de intervalos y no has conseguido ningún progreso apreciable, solo algún truco cuando surge. Solo.
Parece que afloja, parece que vuelves a tus pensamientos de siempre, a pensar que controlas lo que piensas, a sumergirte en su parloteo incontenible, pero una vez representados ya no puedes tomártelos en serio, aunque vuelvas a llenar tu cabeza de ruidos ya no es lo mismo. Ayer en los periodos de tregua concedidos por la lluvia se observaba una luz blanca, lánguida y hermosa; destacaba sobre el contorno de las cosas una definición mágica, incluso sobre las personas, era como si las empujara por la espalda para luego sostenerlas de los lados, ocupaban su espacio y su forma, eran incontestables. No deberías haber salido, por la noche no es lo mismo, el silencio al desaparecer te hace recapacitar.
La exigencia de ser alguien nunca desapareció del todo, aunque la creíste vencida no es cierto. Hace unos días te sentabas con un grupo de jóvenes desconocidos y te sentías viejo y niño al mismo tiempo. Se tomaban la vida en serio, y sonreían con ella. Te hubiera gustado interrumpirles para preguntar cómo diablos lo habían conseguido. Quien menos disponía de tres mil kilos de cordura en cada zapato, unas credenciales ante los demás y una posición en el mundo. Habían elegido. Y la elección los definía, como con aquella luz, nada podría cuestionar su éxito. A menudo pienso que más me valdría tomar partido por lo primero que se cruzara en tu camino, así al menos dejarías de envidiar a esos pobres chicos, de fingir que te aburres a tiempo completo. Pero por supuesto no quieres escuchar una palabra más sobre el tema. Prefieres mantenerte al margen, en una ambigua línea, aunque sobre las líneas no se pueda mantener siempre el equilibrio, nuestros pies poseen tres dimensiones. La gente ahí fuera lo intenta cada día, no tienes por qué ser diferente, corren riesgos, apuestan por lo que creen que les gusta y lo intentan. Pero no se puede elegir fracasar, apesta a hipocresía. A menudo pienso que estoy haciendo méritos, que me lo he ganado a pulso.

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Ha dejado de llover sin embargo la lluvia continua dentro de ti, ha empapado tus ropas y se está filtrando a través de tu piel. Si no actúas rápido es posible que alguna de esas gotas te alcance de lleno en los pulmones, los pulmones son como los gatos o como aceite caliente en una sartén, no se llevan muy bien con el agua. Hay que evitarlo. Te diré lo que vamos a hacer: vas a acelerar el paso hasta que comiences a jadear, evitarás cualquier insinuación de rodeo y tomarás la calle principal, cuando estés a salvo cierra la puerta y bebe agua en un vaso, enciende tu ordenador, cambia el perfil de tu blog por la palabra felicidad, entonces cliquea en el link que se habrá creado en azul, luego uno por uno inspeccionarás a los que aparecieron en los resultados por si desvelaran alguna clave, algún truco nuevo. Cuando hayas terminado invertirás cuatro horas más en seleccionar un par de fotografías para ilustrar este texto y eliminarás la palabra felicidad de tu perfil.
Pero no me harás caso, eres bastante tozudo. Calculas que tus ropas se secarán antes que algún órgano vital sea dañado, todavía confías que alguien no esté durmiendo y te llame por teléfono, eres un soñador; consideras: si alguna chica con nombre de origen ruso filtrara hasta mí su corazón y lo desmenuzara ya no estaría obligado a preocuparme por él, todavía puede suceder, así que vas a esperar a que se haga de día…
Con mi mp3 todo esto no estaría sucediendo, solo tendría que seguir el pulso de la música, importarlo a cada nervio y caminar, así no tendría que escucharte, ni la urgencia por clasificar cada segmento, la importancia de ser y el tiempo de regresar los perdería. Con ella sería sencillo idear un nuevo personaje, un inédito peter pan.
jueves, 3 de abril de 2008
Invitación para una noche legendaria 7.9 (versión mejorada y corregida)
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“No ha llegado hasta tal punto pero para el caso debería comenzar a preocuparme”
El caso es que no hay manera de, una vez dentro, evadirse. La noche legendaria continúa y continúa, ya ni tan siquiera hay que cumplir con requisito alguno. Debería haberles advertido, no se puede jugar con estas cosas.

Seguramente muchos de ustedes habrán oído hablar el festival notodofilm. Un grupo de frikis se reúnen desde hace seis años para comerse las… no, mentira, para premiar un puñado de cortometrajes con ciertas aspiraciones cinematográficas. Lo cierto es que me trae sin cuidado, yo nunca voy al cine, de hecho odio las salas de cine, y a los actores, a los que más, pero hay que reconocer que cada edición se lo montan mejor, jamás había pasado de la tercera copa sin soltar un pavo, cuando David me aseguró que la barra libre significaba barra libre no fui capaz de concebir tamaño despliegue. Y sin duda, una fiesta donde el alcohol es gratis hasta el fin de existencias no puede menos que generar grandes expectativas. Lástima que el patrocinador sea una marca de whisky, aborrezco el whisky, podrían compartir sus derechos de envenenar al respetable con otra variedad de licores. Aunque no tengo queja, mientras la mayoría marchaba por su tercer mojito de whisky nosotros descubrimos que si entrabas en la cocina y pedías un par de vodkas naranjas te los servían sin problemas. Pero a decir verdad yo no estaba allí para beber, (mentira), esa noche me llamaba Mer y tenía una misión, fotografiar a todo bicho premiado o nominado; (no te puedes ni imaginar la cantidad de gente que se tragó que trabajaba para tu blog). Me estaba ganando mi alcohol muy honradamente.
Que si foto con el candidato a mejor imitador estético.

Que si foto con el enchufado de turno.

Que si foto con el director de una revista.

Pero el David se me aburría, estaba cansado de posar con tanto famoso indiferente. Por el duchovny, con tanta azafata pintona aburriéndose. Si sentimos debilidad por las camareras no tiene otra exégesis que el estado de indefensión en el que se encuentran ante tipos como nosotros. Y las azafatas, las azafatas de entre todas las chicas desamparadas son el premio gordo de la lotería, ni siquiera pueden refugiarse en su trabajo para ignorarte, su trabajo consiste en hacerte feliz, y todo lo demás…
Así que fuimos a por las azafatas.

Apostamos a ver cuantas chicas seríamos capaces de besar antes de caer enamorados, el que perdiera tendría que acercarse hasta la mesa de Bigas Luna, y todo lo demás…

Con tal grado de alcohol en sangre no resultaba excesivamente complicado. Aproximarse a un par de chicas guapas, contar un chiste…

… y zas!

Yo utilizaba métodos un tanto más persuasivos


Tal vez incluso demasiado persuasivos

Pero pronto llegó al extremo de alcanzar un nivel de dificultad tan insignificante que uno acababa por perder el interés en el tema…


Hubo un momento en que resultaba casi embarazoso.


Hasta que apareció Celia.

Porque no es posible bromear ni hablar ni respirar cerca de la chica de la que te enamoras, quedan pocos recursos más que no sea el tomarme como ejemplo, copiar mis técnicas de seducción, vamos…

David perdió.

Y como perdió decidimos proseguir con nuestro trabajo.




Hacerles creer que era importante para el futuro de sus carreras consentir fotografiarse con nosotros. No sé quien les dijo en sus casas: tú sí que vales, adelante chaval! No sé si les dijeron algo en sus casas, a lo mejor se lo dijeron ellos mismos, o sus novias, o buscaron la palabra talento en el google o caradura. No lo sé porque yo no presté demasiada atención a la gala, ni visioné un cortometraje sin hacia la mitad haberme tambaleado hasta la barra para pedir otra copa. No lo sé porque lo único que pretendía hacer aquella noche era aplaudir más alto que nadie cada vez que salía la campeona mundial de las azafatas a entregar un premio. Sólo sé que un ejercicio de animación de parvulario no puede ganar un gran premio de nada, solo sé que el making off no puede ser mejor que el mejor corto de ficción, ni puede que un documental ya hable de algo tan solo por editar el video de tus vacaciones en un país exótico del tercer mundo, solo sé que no se puede ir de reivindicativo ni de romántico sin un mínimo de criterio, sin una pequeña dosis de respeto por lo que estás haciendo, solo sé que me enerva la demagogia vulgar y burda. Sé que deberían prohibir a los miembros del jurado fabricarse sus propios cortos, y a los miembros de los miembros malgastar tanta pasta en subvenciones a cineastas absurdos en vez de crear de una maldita vez escuelas de cine donde los profesores destriparan la aspiración de sus alumnos por convertirse en directores-autor, deberían vaciarles la cabeza de ideas propias y ensañarle oficio, que las ideas ya te las va abriendo la vida en la piel y en el documento de identidad.
Solo sé que me hubiera gustado encontrarme con Alberto González y soltarle eso de: ¡coño! ¡Tú si que vales!

El cine es una patraña, una estafa, como también lo es el amor y enamorarse y toda esa basura, siempre acabas sintiendo que has perdido algo, son valores culturales y emocionales que el ser humano ha mixtificado. Lo único que diferencia tener una vida de mierda de una vida de mierda con un poco de amor en los bolsillos es que en el momento de cruzar los pasos de cebra antes te cercioras que el semáforo está de tu lado, sigues con las mismas ganas de desaparecer pero ahora te reservas una muerte heroica porque has conseguido atraer la atención de un espectador.
Dicho esto quiero conceder el gran premio del jurado al amigo con el que he compartido más noches legendarias desde que desterré la idea de que podría aprender algo de los libros. Gracias.
martes, 18 de marzo de 2008
Invitación para una noche legendaria
boomp3.com
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Nunca han caminado de regreso a sus casas con las piernas arrancadas del músculo repletas de tamo, con los labios ardiendo como si el día anterior los hubiera enterrado en salmuera. No, posiblemente. Pero quizá han caminado de regreso a sus casas con la sospecha de que forman parte de un programa de la televisión, un serial con cinco páginas menos de libreto y una televisión sin espectadores. Tal vez les haya sucedido.
Usted no se sienta ante el televisor para ver su serie favorita si a ésta le falta el héroe, la víctima, el villano y la chica guapa; es del todo comprensible, yo tampoco lo haría. Pues bien, por lo habitual en eso consiste mi vida, siempre se echa de menos algún ingrediente. No es tan malo, la mayor parte del tiempo ni siquiera te das cuenta, pero llegado el caso siempre cabe la posibilidad de aceptar una invitación para una noche legendaria. Voy a tratar de explicarles en que consiste una noche legendaria y como pueden servirse de ella.
En teoría y tan sólo deben enterarse de cuando es el próximo concierto de Silvina, hacer unas cuantas llamadas (entre mas exhaustiva sea la batida en su agenda mayores serán las probabilidades) y vestirse para la ocasión. La semana pasada yo cumplí con los tres requisitos.
Resultaría patético confesar que mi principal preocupación era como conseguir no mancharme la camisa que me había costado planchar la tarde entera si seguía saludando y abrazándome con todo el mundo, así que no lo voy a decir. Diré que todo el mundo me caía bien, que estaba encantado de conocerlos a todos y que no podía menos que sentirme halagado. Me hubiera gustado escuchar a Silvina.

A Silvina ya la conocen, ha nacido para ser una estrella y lo sabe. No se puede cantar mejor ni romper más corazones. El público se veía tan entregado que nadie arriesgaba un movimiento de aproximación a la barra para pedir una copa. Cuando ella bajó del escenario todos sin excepción aun antes de que finalizaran los aplausos nos abalanzamos a por una segunda ronda con lo que muy pocos se fijaron en el bueno de Mr. Persona que tocaba un par de canciones a modo de telonero del bonus track.
“Nunca darse por vencido, nunca irse una vez terminado el concierto, nunca intentar tomar las riendas de la situación.”
Sólo de este modo, no desesperar, continuar bebiendo, responder con tu mandíbula sonriente, esperar, esperar… Seguir bebiendo. A mi alegría alcohólica le bastan un par de ginebras para tocar techo, a partir de la tercera voy recuperando lucidez y tristeza a cada trago así que si sigo bebiendo es por vicio. En el momento que nos largaron del Sideral ya habría pensado en dar la espantada si no hubiera invertido demasiado tiempo en la búsqueda de la felicidad aquella noche como para dejarla escapar. De modo que fui tras ella.
Nada mas entrar en el garito la perdí en los lavabos. El local estaba lleno de gente pirada con ganas de pasárselo bien, saltaban, reían, en fin… todo lo demás. Era tanta la cola para pedir una copa que opté por la autosugestión. Ni que decir tiene que no funcionó, además era demasiado tarde para que los corredores de fondo como yo sacaran algo en limpio por lo que reservé tres o cuatro chistes en caso de despedida forzosa.

Castro me calentaba la oreja cuando creí distinguir la chaqueta de Edu agitarse en mitad de la pista.
- ¿Dónde está David? – le pregunté.
- Allí – señalando.
Avancé hacia él pero no sé porqué a la mitad me di la vuelta para proseguir mirando a la chica y a su novio que no me quitaba ojo.
Sí, sí, Edu, estaba tan ocupado dándome penita que me había olvidado de él. Tardé cinco segundos en darme cuenta que estaba metido en problemas. Porfiaba colérico con un tipo gordo y sus amigos igual de exaltados. Llegué a su altura y los separé intentando tranquilizar los ánimos. El tipo estiró su labio inferior hacia abajo mostrándome los dientes manchados de sangre.
- Tú amigo está como una cabra, como una cabra. – gritaba.
Le pedí perdón en mi nombre, en el de mi amigo y en el de la santa misericordia. David por otro lado apaciguaba las ansias de unos gallegos de darle la paliza del siglo a este portugués que en medio minuto le partió la cara a uno, tiró la copa de su amiga y a otro le dejó un ojo a la virulé. Pero yo aun no lo sabía. Estaba persiguiendo a los gorilas del garito que en ese momento se llevaban a Edu cogido del brazo. Les rogué que lo dejaran a mi cargo, me lo llevaría a casa y asunto zanjado. Por si fuera poco en la calle Edu se encaró con ellos.
- No me podéis echar, yo he pagado mi entrada y me quedo. – berreaba.
Habíamos entrado gratis, por menos en otros locales te revientan media docena de costillas. Pero los tíos no querían jaleo. Pedí de nuevo mil veces perdón; entre tanto Edu había encontrado al gallego que golpeó y volvían a discutir. El gallego sujetaba un hielo sobre el párpado que tenía muy hinchado y a cada instante le hacia menos gracia distinguirle con un solo ojo. Afortunadamente David nos siguió y se interpuso entre ambos.

Al ver cada vez mas gente sujetándole el tipo se envalentonó y fue tras Edu que seguía erre que erre, arguyendo que el otro le había mentado la madre, en inglés para colmo. Menos mal que sus amigos eran un cielo y daban ganas de irse a tomar la última con ellos porque si no nos hubiéramos acostado calentitos. Pero como al colega le seguía doliendo el ojo y entre mas lo pensaba mas le dolía calmarle no resultaba sencillo.
- Pégame a mí - decía David - pégame a mí, te desahogas y ya está.
- No, pégame a mí, pégame a mí – a punto de quitarme las gafas.
¡Joder! No podía competir, por lo menos una igualada. Y mientras entre los dos nos rifábamos la hostia calculé que el mejor modo de solucionar esto sería enganchar a Edu, meterle en un taxi y hacerlo desaparecer. Cuando el tipo agarró un adoquín asegurándonos que le dejáramos tranquilo que solo quería irse a su casa supe que era el único modo.
Por el camino de la huida un yonqui quiso atracarnos y Edu también quería pegarle y yo solo quería largarme así que tuve que separarles, le di la mano al engendro y me disculpé porque no era un buen momento para robarnos. El tipo pareció comprender, torció la boca y nos dejó marchar.
Paralelamente David ya no se conformaba con calmar al gallego tenía que convertirlo en su amigo, así que ambos cayeron al suelo y David se rompió un dedo. Un dedo que tenía tres direcciones distintas según su relato. Lo alzó como si se tratara de emular a un John Merrick quitándose la mascara (menuda manera de dar miedo) y como si también se tratara de Mel Gibson en Arma Letal II se recolocó el dedo al mismo tiempo que evitaba a Castro (que en ningún momento fue de gran ayuda) ser atracado por varios marroquíes.
Luego me costaría dios y ayuda convencerle de que los chicos de urgencias son casi tan simpáticos como los de la ficción. El premio: un aparatoso vendaje y seis semanas de baja. De regreso, en el taxi, una vez se disipó el tenue dramatismo de la situación comenzamos a reír. Un tío con corbata y otro con un dedo quebrado partiéndose de risa a las siete de la mañana recién salidos de un hospital, el taxista tuvo que pensar que estábamos locos. Como la noche no podía terminar por si sola decidimos acabar con ella desayunado en el Lorena.
Pues eso, si usted notara que el tedio se ha convertido en una constante diaria, si su ración de emociones fuertes se ha visto limitada a mentir a su jefe y ya no sabe como afrontar su aburrida vida social fuera del televisor… no dude en ponerse en contacto con:
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